
“La terapia gestáltica es un permiso para ser exuberante, para experimentar alegría, para jugar con nuestras más bellas posibilidades durante nuestra breve vida” Joseph Zinker
Por Nela Moreno
La Terapia Gestalt es un enfoque psicoterapéutico humanista que entiende a la persona de manera global, atendiendo a su experiencia, sus emociones, pensamientos, sensaciones corporales y a la relación que establece con su entorno.
Conocer sus orígenes permite comprender muchos de los principios que siguen presentes en la práctica gestáltica actual: el darse cuenta, el aquí y ahora, la autorregulación organísmica, la responsabilidad y una mirada holística del ser humano.
En este artículo recorremos brevemente el nacimiento de la Terapia Gestalt, las figuras de Fritz y Laura Perls y algunos de sus fundamentos esenciales.
A mediados del siglo pasado surge un movimiento al que Abraham Maslow, psicólogo estadounidense, denominó tercera fuerza o Psicología Humanista. Este no surgió de improviso, sino como resultado de un proceso que incluía un cierto grado de insatisfacción dentro del ámbito de la psicología y de la psiquiatría norteamericanas con las dos corrientes psicológicas preponderantes de aquella época: el Psicoanálisis, primera fuerza, y el Conductismo, segunda fuerza.
Al malestar se une también la necesidad de ampliar los axiomas establecidos por ambas. Nace, por tanto, con el anhelo de complementar e integrar sin negarlas, dando un paso más en lo que ellas mismas abarcaban.
La Psicología Humanista se caracterizó por incluir aspectos psicológicos que hasta esa fecha no habían sido contemplados o no se habían considerado importantes:
Como señala Puente (2014), el movimiento humanista pone en el centro al ser humano y subraya su libertad y su potencial para el desarrollo.
En la actualidad encontramos una amplia variedad de terapias y psicoterapias humanistas, entre ellas el Análisis Transaccional, el Psicodrama o la propia Terapia Gestalt.
En este contexto irrumpe con fuerza, como escuela de psicoterapia, la Terapia Gestalt. Sus principales creadores y fundadores fueron Fritz y Laura Perls.
Se engloba dentro de la Psicología Humanista, aunque algunos autores prefieren referirse a ella como una psicología existencial.
Gestalt es una palabra de origen alemán que significa “forma”, “totalidad” o “configuración”. El vocablo apareció ya en 1523 en una traducción de la Biblia, con significados relacionados con aquello que es “puesto delante de los ojos” o “expuesto a las miradas” (Sinay y Blasberg, 1995).
En Terapia Gestalt, el foco de atención está puesto fundamentalmente en la salud y no tanto en la enfermedad. El concepto de salud que plantea es mucho más amplio que la ausencia de patología.
Como apunta Picó (2014), estar psicológicamente sano engloba características como la creatividad, la flexibilidad, la espontaneidad o la capacidad de transformación.
“El darse cuenta: la angustia es la brecha entre el ahora y el después.”
Friedrich Salomon Perls nace en un gueto judío en los alrededores de Berlín (Peñarrubia, 2008). Cursó estudios de medicina y psiquiatría, compartiendo su labor de neuropsiquiatría con su interés por el teatro y la bohemia artística.
En 1928 se establece como psicoanalista, aunque progresivamente comienza a alejarse de esta corriente para desarrollar sus propias ideas terapéuticas. Conoce a Lore Posner —Laura Perls—, con quien contrae matrimonio en 1929.
Es a partir de la publicación de su primera obra, Yo, Hambre y Agresión, donde empiezan a vislumbrarse algunos de los primeros pilares de lo que posteriormente sería la Terapia Gestalt.
A los cincuenta y tres años se traslada a Estados Unidos, concretamente a Nueva York. Allí entra en contacto con un grupo de intelectuales que constituirá el llamado “grupo de los siete” y conoce a Paul Goodman.
En 1951 se publica Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana, obra de Perls, Hefferline y Goodman conocida habitualmente como PHG, por las iniciales de sus autores. Está considerada uno de los textos fundacionales de la Terapia Gestalt y en ella se desarrollan algunas de sus principales bases teóricas.
Con el tiempo, Fritz y Laura Perls fueron desarrollando formas diferentes de entender y abordar la práctica terapéutica. Fritz desarrolló buena parte de su actividad posterior impartiendo talleres y terminó estableciéndose en California, quedando especialmente vinculado a la corriente gestáltica conocida como Costa Oeste.
Laura permaneció vinculada al New York Institute y a la perspectiva que posteriormente identificaríamos con la Costa Este.
Dos desarrollos de la Terapia Gestalt que comparten unas mismas raíces y que, al mismo tiempo, presentan diferencias significativas en su forma de entender la relación y la práctica terapéutica.
“El apoyo terapéutico: el contacto solo es posible si hay el suficiente apoyo.”
Laura Perls, nacida Lore Posner, nace en Pforzheim (Alemania) en 1905, en el seno de una familia judía.
Bailarina, psicóloga, doctora en Psicología de la Gestalt, psicoterapeuta y formada también como psicoanalista, fue una mujer de una gran cultura.
En 1930 se casa con Fritz Perls. Tres años después tienen que huir de Alemania por el ascenso del nazismo, residiendo primero en Ámsterdam y más tarde en Sudáfrica, donde ambos trabajarían como psicoanalistas.
En 1942, tras la publicación de Yo, Hambre y Agresión, empiezan a emerger los principios de una nueva teoría de la psicoterapia. Aunque el libro fue firmado únicamente por Fritz, Carmen Vázquez señala la importante participación de Laura en su pensamiento y elaboración.
En 1947 viaja junto a sus hijos a Estados Unidos para reunirse con Fritz y comienza a trabajar con psicoterapeutas refugiados en Manhattan. Colabora también en el desarrollo de Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana.
En 1952, con la ayuda de Paul Goodman, funda el Instituto de Gestalt de Nueva York.
Carmen Vázquez recoge el apelativo de la Grande Dame de la Gestalt con el que Stella Resnick definía a Laura Perls y destaca algunos de los pilares de su forma de entender la terapia: el compromiso, el apoyo y el dar y recibir.
Entre los principios o preceptos fundamentales de la Terapia Gestalt encontramos el holismo, la autorregulación organísmica, la capacidad de darse cuenta, la importancia del presente y del aquí y ahora y la autorresponsabilidad.
“El todo es más que la suma de las partes”.
El término fue acuñado por Jan Smuts en 1926 y proviene del griego holos, totalidad.
Desde esta perspectiva, la realidad se entiende como una totalidad que no puede comprenderse simplemente dividiéndola en partes independientes.
La Terapia Gestalt concibe al ser humano como un todo y, desde ahí, el abordaje terapéutico incluye las diferentes dimensiones que forman parte de su experiencia: afectiva, conductual, emocional, fisiológica, relacional, etc.
El organismo tiende a regular sus necesidades y recuperar su equilibrio si se le permite funcionar sin determinadas interferencias.
El objetivo de la Terapia Gestalt, como apunta Picó (2014), será facilitar que la persona pueda recuperar su capacidad natural de autorregulación, encontrando sus propias certezas y recursos.
El darse cuenta (awareness) constituye otro de los elementos esenciales de la Terapia Gestalt, hasta el punto de que en ocasiones se ha hablado de ella como una “terapia del darse cuenta”.
Podríamos entenderlo como la capacidad de estar presentes y atentos a aquello que va aconteciendo tanto en nuestro entorno como en nuestro propio organismo.
Peñarrubia (2008) lo relaciona con el proceso de restauración de la salud, entendiendo que la neurosis implica un oscurecimiento de nuestra capacidad para percibir el mundo y percibirnos a nosotros mismos.
Si el darse cuenta constituye uno de los puntos esenciales de la Terapia Gestalt, el presente y el aquí y ahora ocupan también un lugar fundamental.
Todo sucede en el presente. Incluso cuando recordamos una experiencia pasada o anticipamos algo que podría suceder en el futuro, esa experiencia se está produciendo ahora.
En los desarrollos contemporáneos de la Terapia Gestalt, el presente adquiere además una especial relevancia dentro de la propia relación terapéutica.
Autorresponsabilidad
Asumir la responsabilidad de aquello de lo que nos damos cuenta en el presente nos permite encontrar respuestas más satisfactorias y actualizadas ante la situación que emerge.
Supone también una transformación desde una posición pasiva hacia una posición activa respecto a los cambios que necesitamos o deseamos realizar en nuestra vida.
La responsabilidad gestáltica nos invita, por tanto, a apropiarnos de nuestra parte en la co-creación de nuestra experiencia y de nuestra vida.
La Terapia Gestalt no constituye una teoría cerrada que haya permanecido inalterada desde sus orígenes. A partir de unas raíces comunes se han desarrollado diferentes formas de comprender la experiencia, el contacto y la relación terapéutica.
Las perspectivas vinculadas históricamente a las llamadas Costa Oeste y Costa Este son un buen ejemplo de esta evolución. Mientras determinados desarrollos han puesto mayor énfasis en la experiencia individual, la expresión y el darse cuenta, otros han profundizado especialmente en la dimensión relacional, fenomenológica y de campo de la experiencia.
Esta evolución permite entender actualmente a la persona no únicamente desde aquello que sucede en su interior, sino también desde las relaciones que establece y desde el contexto del que forma parte.
La Terapia Gestalt continúa siendo así un enfoque vivo, en constante diálogo entre sus fundamentos históricos y las aportaciones que han ido ampliando nuestra comprensión del ser humano y de la relación terapéutica.
Formación en Terapia Gestalt
Comprender los fundamentos de la Terapia Gestalt implica acercarse a sus conceptos teóricos, pero también experimentar cómo estos aparecen en nuestra forma de relacionarnos, percibirnos y entrar en contacto con nuestro entorno.
Por ello, la formación en Terapia Gestalt combina habitualmente el aprendizaje teórico con un proceso experiencial y de desarrollo personal.
En Perspectiva Gestalt entendemos además la formación desde una mirada integradora de las diferentes perspectivas que han ido enriqueciendo la Terapia Gestalt, prestando especial atención a la presencia terapéutica, la relación y la corresponsabilidad que se establece en el encuentro.
PERSPECTIVA GESTALT – ESCUELA DE TERAPIA GESTALT EN BARCELONA